Tengo ganas de llorar. Ni si quiera sé bien por qué. Sólo sé que pasa de vez en cuando, más de en cuando que de en vez. Sólo sé que las paredes parece que me apretaran tanto que no me dejan respirar. Y es justamente en esos días cuando me aparecen estas ganas de que exista una navecita espacial que me deje abandonar la tierra por unos días, semanas, meses, años o vidas. No sé. Algo que me de paz.
Últimamente me estoy sintiendo demasiado bueno para nada. Asisto a mi caída con un silencio cómplice de mis fracasos. Me hundo sin saber dónde. Si por lo menos supiera eso, podría gritar que alguien venga a sacarme. Pero todo es igual, o tal vez no, pero yo no puedo ver las diferencias que se ocultan detrás de tanto gris oscuro.
(http://desdeunlaberinto.blogspot.com/)
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