Tal vez hoy te estés preguntando muchas cosas; quizá tus dudas se encuentren a flor de piel; probablemente tu furia resulte insuperable. No tengo mucho por decir, aunque estoy casi seguro de que esperás de mi boca todos los detalles que nunca te van a llegar. Simplemente se me ocurre recordarte que soy tu padre, quien te crió, quien te cuidó, quien te amó, ama y amará para siempre. En definitiva, ¿quién dijo que por ser padres no cometemos errores? ¡Cometemos, y muchos! Pero yo estoy acá, reconociendo mi equivocación, expresándote todos mis sentimientos. Ojalá tuviera la entereza de poder decirte personalmente estas palabras; ojalá todo se hubiera dado de otra manera; ojalá todo fuera distinto; ojalá no me odiaras, ni guardaras ese rencor que tanto opaca tu sonrisa, esa felicidad que recuerdo como ayer; esa felicidad que te arrebaté. Ya perdí la cuenta de los años que pasamos sin hablarnos, y aún así te recuerdo cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo... Mi vida ya no es la misma, porque perdí lo único que le había dado un sentido. No tengo eje y eché a perder mi rumbo; un rumbo que tenía formado y desperdicié por mi inmadurez. No sé si tiene sentido escribirte esta carta, ya que, ¿con qué fin va dirigida?... No tengo derecho de pedir perdón, ni de reclamar nada en absoluto, y tampoco es ese el objetivo. Supongo que en el fondo sólo deseo que sepas que no consigo olvidarte, porque fuiste, sos y serás por siempre mi mejor etapa. Mientras escribo cada línea, imagino tus posibles respuestas y me insulto por saber que por más de toda frase bonita, es injustificable mi comportamiento. No sólo no luché por lo más preciado que tenía, sino que bajé los brazos sin considerarlo. ¡Y pensar que yo te enseñé a ser distinta! Sos enojera y contestona. Sos hermosa, pero lo más triste de todo, es que ni siquiera puedo describirte, porque me perdí de conocerte. Me perdí de ser feliz con vos. Me perdí de ser... Mientras repaso estas líneas y derramo unas cuántas lágrimas, me doy cuenta de que no puedo estar seguro de nada. "Tal vez... Quizá... Probablemente..." y demases palabras que lo que menos hacen es demostrar garantías. Es que, ¿qué certezas puedo tener si hice todo mal y en su momento no miré atrás porque creí que era lo mejor? Simplemente estoy enojado conmigo mismo y por eso entiendo que vos también lo estés. Te amo hija; capaz te moleste saberlo, no lo sé (nuevamente), pero estoy cansado de guardármelo y mal que te pese, fui, soy y seré por siempre tu padre.

(http://contraloop.blogspot.com/)
No hay comentarios:
Publicar un comentario